Casos especiales de concordancia II: Adjetivo luego de dos o más sustantivos de distinto género unidos por la conjunción o

Otro caso especial de concordancia que puede traer dudas es el ejemplo del adjetivo que está colocado luego de dos o más sustantivos de distinto género unidos por la conjunción o. Aquí deben distinguirse dos cuestiones:

a) «Un auto o una bicicleta usados».

En estas oraciones, o implica exclusión, alternativa o contraposición entre los sustantivos que une, por lo que lo más recomendable es que si los sustantivos son de distinto género, el adjetivo vaya en plural y en masculino para dejar claro que califica a todos ellos.

b) «La mordedura de serpiente o emponzoñamiento ofídico registrado».

Cuando la conjunción o denota identidad o equivalencia, es decir, une sustantivos que se refieren a una misma realidad y son de diferente género, el adjetivo ha de aparecer en singular y en masculino. Lo normal, en estos casos, es que el segundo sustantivo vaya sin determinante (*la mordedura o el emponzoñamiento)

Efectivos

Navegando en el sitio de la Fundeu BBVA, me topé con algo que  me sorprendió. La palabra efectivos se refiere al conjunto de los miembros de las patrullas o cuadrillas, pero no a cada individuo en particular, por lo que es correcto decir «los 100 policías» o «los 100 miembros del cuerpo de policía», pero no debería usarse como habitualmente lo emplean los medios de comunicación: *«Aseguran que habrá 100 efectivos más en Moreno». (Clarín)

¿Debe haber o deben haber?

En este caso, haber es parte de una perífrasis (es decir dos o más formas verbales que funcionan como una sola unidad de significado). La regla dice que siempre que haber signifique existencia, el plural será incorrecto incluso si se presenta en el componente verbal que forma la perífrasis.

Esto no solo ocurre con deber, también sucede con poder, soler e ir.


Entonces, lo correcto será:

debe haber elecciones y no *deben haber elecciones
debería haber más personas como ella y no *deberían haber más personas como ella
puede haber problemas y no *pueden haber problemas
mañana va a haber varias manifestaciones y no *van a haber varias manifestaciones
suele haber inconvenientes y no *suelen haber inconvenientes

Colores: género y número (círculos rojos/ pantalones violeta)

¿Alguna vez se preguntaron por qué a veces se dice «círculos rojos», concordando sustantivo y adjetivo en  género número, y en otros casos es perfectamente aceptable una expresión como «pantalones violeta», en la que no parece haber concordancia alguna?

Suele ser una duda que tienen los alumnos extranjeros. La RAE lo explica en su Diccionario Panhispánico de Dudas. Aquí resumo los puntos más importantes.

1) Cuando los nombres de colores modifican a un sustantivo (o sea, funcionan como adjetivos) y son palabras de dos terminaciones (blanco/a, negro/a, rojo/a, amarillo/a, etc.), se usa la forma masculina o la femenina según sea el género del sustantivo al que modifican: falda roja, pantalón negro


En estos casos, hay que distinguir entre los nombres que designan únicamente colores, los cuales concuerdan siempre con el sustantivo al que modifican (faldas rojas, pantalones verdes, ojos azules, etc.), y los nombres que designan primariamente una flor, un fruto, una sustancia o un objeto que tienen ese color característico, los cuales pueden funcionar como sustantivos, por lo que permanecen invariables en plural (ojos malva, faldas naranja, camisas añil, etc.) o como adjetivos, por lo que deben concordar con el sustantivo,  (ojos malvas, faldas naranjas, camisas añiles, etc.). 


2) Si, para designar matices, el nombre de color se halla a su vez modificado por otro (verde esmeralda), o por un adjetivo como claro, oscuro o similares, lo normal, de acuerdo con el uso mayoritario, es usar ambos términos en masculino, incluso en referencia a un sustantivo femenino: una camisa rojo oscuro. Esto es así porque se supone que el sustantivo masculino color está implícito en la oración. En estos casos, además, lo normal es mantener ambos elementos invariables en singular, de acuerdo con el uso mayoritario (pantalones verde botella, ojos azul claro, etc.).
A pesar de esto, también es posible (pero menos aceptada) la concordancia en femenino: «La tierra era marrón clara». 


3) Si, para designar matices, el nombre de color se usa antes de otro sustantivo, este último permanece invariable: «los verdes botella», «los grises perla», etc.

¿Inglaterra, Reino Unido o Gran Bretaña?

Copio el artículo que hoy publica la Fundación para el Español Urgente:

«No deben usarse como sinónimos Inglaterra, Reino Unido y Gran Bretaña, pues los tres nombres responden a realidades geográficas diferentes.

En las informaciones relacionadas con los disturbios de Londres, se utiliza a veces indiscriminadamente Inglaterra, Reino Unido y Gran Bretaña cuando el nombre oficial de ese país es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, aunque lo habitual es utilizar su forma corta: Reino Unido.

Gran Bretaña no es sinónimo de Reino Unido. Gran Bretaña está formada por Inglaterra, Escocia y el País de Gales; mientras que Reino Unido incluye Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

En lo que respecta al gentilicio, si bien lo habitual es hablar de inglés, resulta más adecuado el término británico».

Tomado de http://www.fundeu.es/recomendaciones-I-inglaterra-reino-unido-y-gran-bretana-no-son-lo-mismo-1042.html

¿Veintiuno por ciento o veintiún por ciento?

Copio el artículo que publica hoy la Fundación del Español Urgente porque lo explica muy claramente.


Las expresiones veintiún por ciento, treinta y un por ciento, cuarenta y un por ciento... son impropias, pese a que a veces pueda encontrárselas en los medios en español: «El veintiún por ciento de los alumnos son mayores de treinta años»; «Los partidarios de estas medidas han bajado en un año del treinta y tres al treinta y un por ciento de los residentes».

Uno solo se sustituye por la forma un cuando acompaña a un sustantivo masculino: no se  dice, por ejemplo, «uno caballo», sino «un caballo»; sin embargo, en los ejemplos citados, veintiún y treinta y un no están acompañando a un sustantivo, sino a la locución por ciento, que comienza con la preposición por y funciona como un adverbio.

No está justificado, pues, emplear un en esos casos; con la expresión por ciento, hay que utilizar uno, no un: «el veintiuno por ciento de los alumnos»; «el treinta y uno por ciento de los residentes».

Fuente: http://www.fundeu.es/recomendaciones-P-veintiuno-por-ciento-no-veintiun-por-ciento-1038.html

Concordancia: palabras que cuantifican

Hay palabras que se usan para para cuantificar cosas. Para indicar qué es lo que cuantifican, van acompañados de una preposición y de un sustantivo que suele ser plural:

mayoría de los estudiantes
cantidad de especies
multitud de personas.

Casi todos estos cuantificadores pueden concordar con el verbo tanto en singular como en plural, dependiendo de si se considera que el núcleo de la frase es el cuantificador singular o el sustantivo en plural al que este se refiere:

«La mayoría de los créditos se destina a financiar el consumo». (singular)
«La mayoría de partidos miran para el otro lado». (plural)

En general, la concordancia en plural es mayoritaria.

Casos especiales: 


1) Con los verbos ser, estar y parecer, usados con adjetivos o frases predicativas, la concordancia se realiza en plural:

«El resto de los barrios permanecían desiertos».
«Un diez por ciento de los encuestados eran extranjeros».


2) Cuando antes de estos sustantivos cuantificadores no hay un artículo o una palabra que los determine (infinidad, cantidad, multitud) la concordancia, obligatoriamente, ocurre en plural:

«Infinidad de personas marcharon esta tarde».
«Multitud de hinchas reciben al equipo».

Coma antes de sino

La palabra sino (diferente de si no, con sentido de condición) siempre va precedida de un concepto negativo:
«No llegó dormido, sino borracho».

A veces, antes de este término va una coma; otras no. Estos son los usos:

Con coma:
1. Cuando se confronta un concepto afirmativo a otro negativo anterior:
 «No quise decir eso, sino todo lo contrario».


2. Cuando suma elementos en una enumeración (una estructura típica que se usa es no solo/ sino también)
«No solo toca la guitarra, sino también el piano y el violín».

Sin coma:
1. Cuando significa excepto:
«No amo a nadie sino a Fernando».

2. Cuando significa solamente, tan solo, más que, otra cosa que:
«No pido sino que escuchen lo que tengo para decir».

¿De arriba a abajo/ de arriba abajo?

De arriba abajo, no de arriba a abajo

A menudo, se escucha oye y se lee la expresión de arriba a abajo: 
«Ella me miró de arriba a abajo».


En rigor, la forma correcta es de arriba abajo, lo mismo que de abajo arriba. Los manuales explican que ambas palabras son adverbios que pueden usarse después de preposiciones como de, desde, hacia, para o por, pero nunca luego de a, ya que esta preposición está incluida en la forma: arriba - abajo, por lo que su uso sería redundante (de hecho, cuando escuchamos a abajo, algo nos suena mal)

¿Suena bastante lógico, no?

Concordancia: un adjetivo antes de varios sustantivos

La concordancia es un acuerdo gramatical obligatorio que debe existir entre distintas partes o palabras en una frase. Se refleja en distintos aspectos gramaticales: género, número y persona. Por ejemplo, un sustantivo debe concordar en género y número con los adjetivos y artículos que lo modifican:  «Las casas blancas».

En distintas entregas, voy a reseñar algunos casos que pueden generar dudas para repasar algunas de las normas que la RAE señala en relación con este tema.

Un adjetivo antes de dos o más sustantivos

El Diccionario panhispánico de dudas advierte dos cuestiones:

1) Si se coordinan dos o más sustantivos en singular, el adjetivo irá en singular:

«La indispensable vigilancia y control nocturnos brillan por su ausencia».


y no: *«las/los indispensables vigilancia y control nocturnos»

2) Si los sustantivos coordinados son nombres propios de persona o cosa, o nombres apelativos de persona, el adjetivo antepuesto va en plural:

«Los simpáticos Paco y Toni».
«Sus futuras esposa y suegra».

¿Alínean o alinean?

Hubiera jurado que era alínean, pero no, che:

alinear(se).
En todas las formas en las que el acento recae en la raíz aline-, la vocal tónica es la -e-: alineo [alinéo], alineas [alinéas], alinea [alinéa], alinee [alinée], etc. Son, pues, incorrectas las formas en las que, por influjo del sustantivo línea, se desplaza el acento a la -i-: alíneo, alíneas, alínea, alínee, etc., así como su pronunciación con cierre de la /e/ átona resultante en /i/: [alínio], [alínias], [alínia], [alínie], etc., pronunciación que a veces llega a reflejarse en la escritura. Los mismos errores deben evitarse en el resto de los verbos acabados en -linear, como delinear, desalinear, entrelinear, interlinear y linear.

(Fuente: DPD)

¿Estadio o estadío?

Cuando hablamos de estadio como 'recinto donde se celebran competencias deportivas' no dudamos de que su pronunciación sea es-ta-dio. Sin embargo, la palabra también es sinónimo tiene el significado de 'etapa o fase de un proceso'. Es en esta acepción que existen dos pronunciaciones y por lo tanto, dos escrituras: es-ta-dio y es-ta--o.

Yo pronuncio como la segunda, pero parece que está mal.

estadio. 1. ‘Recinto en que se celebran competencias o competiciones deportivas’: «El estadio está a reventar» (Morena Silencios [Esp. 1995]). El uso del latinismo stádium es innecesario, y se debe más al influjo inglés que a razones cultistas: «Salimos para el stádium El Campín, a ver el segundo juego entre el Millonarios y el Real Madrid» (Che/Granado Viaje [Arg. 1992]). Es inadmisible la forma estádium, que no es ni latina ni española.
2. También significa ‘etapa o fase de un proceso’: «Su efecto letárgico y apaciguador iba cediendo paso a una fase de euforia activa, cuyo estadio siguiente era la sed» (Aguilar Golfo [Méx. 1986]). Es errónea la acentuación estadío, a pesar de ser frecuente en textos médicos.

(Fuente: DPD)

¿Alrededor de él o alrededor suyo?

Las gramáticas suelen mencionar que no se considera correcto el empleo de un adverbio delante de un posesivo (mío, tuyo, suyo, etc.).

En este sentido, se desaconseja el uso de expresiones como delante mío delante suyo y se sugiere para estos casos el uso de delante de mí, delante de él.


El otro día, mientras corregía un libro, me encontré con la frase alrededor suyo y esta me despertó la duda. A pesar de que según la normativa, por lo que explico antes, no era correcta, me parecía que no estaba mal su empleo. Busqué en el Diccionario panhispánico de dudas y encontré esto:

Alrededor. 1. Adverbio que significa ‘en torno a algo’ o ‘por el perímetro de algo’. Suele ir seguido de un complemento precedido de la preposición de:

Se sentaron alrededor del fuego;
Daban vueltas alrededor de la plaza.

Es legítimo el uso del adverbio seguido de los posesivos plenos mío, tuyo, suyo, etc.:

«Mira mi padre alrededor suyo»

Se justifica este uso porque el adverbio alrededor está formado por la contracción al seguida del sustantivo rededor (‘contorno’):

«Se trata de ir bordando todo el rededor»

Así que ya saben: las dos a la final.

Comillas en combinación con otros signos de puntuación

Esta es una duda que me vuelve todo el tiempo. ¿Qué pasa cuando un texto que está entre comillas incluye un enunciado que finaliza?

Esta es la regla:

El texto que va dentro de las comillas tiene una puntuación independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso, si el enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación y exclamación se escriben dentro de las comillas:

«¿Dónde están los baños, por favor, le preguntó al conserje.

«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.

Cuidado:

De esta regla debe excluirse el punto, ya que cuando el texto entrecomillado abarque la parte final de un enunciado o de un texto, se escribirá punto detrás de las comillas de cierre.


«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.

Incluso si delante de las comillas va un signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos suspensivos, deberá colocarse punto detrás de las comillas de cierre cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un enunciado o de un texto:

«¿Dónde te crees que vas. Esa pregunta lo detuvo en seco.

«Si pudiera decirle lo que pienso realmente...». A Pedro no le resultaba fácil hablar con sinceridad.

¿Comillas o cursiva?

Las comillas altas (“ ”) o las bajas (« ») se usan tanto para citar textualmente como para destacar expresiones que tienen algún tipo de particularidad. Lo que genera confusión es que la principal función de la letra cursiva es el realce (por ejemplo, una palabra, oración o texto que se usa en un sentido especial o que se quiere destacar porque no pertenece a nuestra lengua). En este sentido, muchas veces los que escriben presentan dudas entre estas dos opciones.

Aquí van dos usos que suelen generar problemas:

1) Extranjerismos:
El Diccionario panhispánico de dudas advierte que en textos impresos en letra redonda es recomendable reproducir los extranjerismos crudos (aquellos que no están incorporados en nuestra lengua) en letra cursiva en vez de escribirlos entrecomillados. Si el texto está en cursiva, entonces sí es frecuente el uso de las comillas:

«En el salón han puesto una boisserie que les ha costado un dineral».
o
«En el salón han puesto una "boisserie" que les ha costado un dineral».

2) Énfasis para resaltar importancia
En determinados contextos en los que se busca enfatizar algo, pero solo para resaltar la importancia de una o varias palabras, no se aconseja el uso de comillas ya que uno de sus usos habituales es el de la ironía y esto podría confundir al lector. Tampoco la cursiva, ya que el realce que sugiere esta tipografía no se vincula con este uso.

Énfasis:
«Es muy importante que traigan todos los documentos».

Ironía:
«Parece que últimamente le va muy bien en sus «negocios».

¿El primer acta o la primera acta?

La semana pasada recibí una consulta de un lector de Venezuela que quisiera compartir porque presenta una duda que me pareció muy interesante.

Lo que planteaba era lo siguiente:

Sabemos que en español existe una regla que indica que cuando un sustantivo femenino comienza con a tónica (es decir que se acentúa en su pronunciación, independientemente de si lleva o no tilde), debemos cambiar el artículo femenino la por el para evitar la repetición de sonidos a:

«El agua» y no «la agua». «El águila» y no «la águila».

A pesar de este cambio en el artículo, los sustantivos siguen manteniendo su género. Es por eso que cuando tenemos que calificar la frase usamos un adjetivo femenino:

«El agua cristalina» y no «el agua cristalino».
«El águila guerrer y no «el águila guerrero».

Hasta aquí a nadie se le presenta un problema, dado que más de una vez hemos escuchado o leído construcciones de este tipo. La cuestión surge cuando tenemos que colocar un adjetivo antes del sustantivo. Lo que esta persona me preguntaba era si debíamos, en ese caso, mantener la misma lógica.

¿Deberíamos decir «el primer acta», en lugar de «la primera acta»? Y si fuera «el primer acta», ¿diríamos «el primer acta registrada»?

Mi respuesta fue la siguiente:

La regla de sustitución del artículo queda sin efecto si entre el artículo y el sustantivo se intercala un adjetivo.
No se debe decir *«un enorme águila», sino «una enorme águila».

En este caso, primer es un adjetivo, así que deberíamos aplicar la misma regla:
«La primera acta registrada».



¿26 de abril del 2011 o 26 de abril de 2011?

La RAE detalla algunas pautas en relación con el uso del artículo el (y, en consecuencia, de la contracción del) delante de la expresión de los años:

1) Del año 1 al 1100 es más frecuente el empleo del artículo, aunque puede no estar.
«Los árabes invadieron la Península en el 711».

2) Del año 1101 a 1999 es claramente mayoritario el uso sin artículo:
«Los Reyes Católicos conquistaron Granada en 1492».

3) A partir del año 2000, la novedad que supuso el cambio de millar explica la tendencia mayoritaria inicial al uso del artículo:
«Fui al Caribe en el verano del 2000» o «La autovía estará terminada en el 2010».

Sin embargo, en la datación de cartas y documentos se prefiere, desde la Edad Media, el uso sin artículo: 
«17 de abril de 1580», «26 de abril de 2011».

Naturalmente, si se menciona expresamente la palabra año, resulta obligado anteponer el artículo:
«5 de mayo del año 2000».

¿Zarpado o sarpado?

La mayoría de las personas que me consulta cree que la forma correcta es zarparse y que su adjetivo correspondiente es zarpado/a («Dícese del que se tomó excesiva confianza // Que faltó el respeto. // Caradura, desvergonzado, irrespetuoso»).


De hecho, muchos piensan que el término proviene de zarpar (un barco). Resulta que los diccionarios de lunfardo explican que el infinitivo sarparse es la forma invertida de pasarse (lo cual suena bastante lógico), por lo que debería escribirse con s. 


No creo que la RAE se ponga a regular este tipo de conflictos; por ahora, la palabra no figura en ninguna entrada. Ustedes, como sarpados que son, seguirán escribiéndola con z, pero después no digan que no les avisé.

Conciencia o consciencia

Según el DPD, las palabras conciencia y consciencia no son intercambiables en todos los contextos.

Conciencia debe usarse para señalar un sentido moral (‘capacidad de distinguir entre el bien y el mal’). Este es su significado cuando forma parte de ciertas locuciones:

«Tener mala conciencia».
«Remorderle la conciencia».
«Tener cargo de conciencia».

En cambio, para indicar ‘percepción o conocimiento' se usan ambas formas, aunque suele preferirse la grafía más simple:

«Tener conciencia de las limitaciones».

Lo aconsejable, entonces, para no equivocarse es usar siempre la forma simple.

Cuidado: el adjetivo correspondiente, en todos los casos, es consciente.

¡Que vuelva! Frase del día: «Está en la pomada» / «Está en la trenza»

En la página http://www.clubdetango.com.ar/ encontré este artículo:

«Estar en la pomada tiene su expresión sinónima que sería "estar en la cosa", lo que significa estar en conocimiento detallado de algo, bien informado, generalmente de algo reservado.
El que está en la pomada es "el que se las sabe todas", muy de porteño fanfarrón. Generalmente el que está en la pomada lo refiere a un hecho político. El que está en la pomada puede mover resortes que el perejil no mueve, tiene poderes que el común de la gilada no conoce y que él domina porque a veces "está en la trenza"».

Cuando era chica, solía escuchar con mucha frecuencia que alguien estaba en la pomada, por lo que ya la siento demasiado gastada. Así que me quedo con la última variante que señala la gente de Club del Tango y sugiero un nuevo «¡Que vuelva...!»: estar en la trenza.

Adonde y a donde

Vuelvo de mis vacaciones prolongadas con algo que suele provocar dudas.

¿Por qué a veces se usa adonde y otras veces a donde?

Por definición adonde y a donde señalan 'la dirección que el verbo principal indica'.
La norma, que no siempre se sigue, dice que debe usarse adonde cuando en la oración está explícito su antecedente:

«Ese es el colegio adonde vamos».


En casos en que no aparezca el antecedente, se aconseja usar a donde:

«Voy a parar el auto a donde no hagan multas».


(Ojo, esto es válido para las formas sin tilde)

¿Veintiún o veintiuna?

Según la RAE, uno, una y sus compuestos concuerdan en género con el sustantivo al que se refieren cuando se colocan inmediatamente antes:

«treinta y un kilos», «veintiuna toneladas» (y no veintiún toneladas).

Sin embargo, cuando entre el numeral y un sustantivo femenino se interpone la palabra mil, la concordancia de género es opcional, y se advierte que la concordancia en femenino es más frecuente en la lengua actual:

«treinta y un mil hectáreas», «cuarenta y una mil pesetas».

¿Por qué ocurre esto cuando aparece la palabra mil? Fundamentalmente porque un y una son adjetivos. La función principal de los adjetivos es la de modificar a un sustantivo. En estos casos, se le presenta al hablante cierta confusión: ¿a qué sustantivo modifica una? ¿A mil o a lo que se contabiliza (hectáreas, por ejemplo)? Lo que se estaría imponiendo, entonces, es la opción de que una refiere a hectáreas y no a mil, y por eso la elección por el género femenino.

primer y primera

Acabo de leer en un post de este blog un error que no sé si fue de tipeo o de pura distracción:

*«La primer oración».

Es muy común en el registro oral usar la forma primer con sustantivos femeninos. Al escribir, este error se desliza.

Recuerden:
El adjetivo masculino, al modificar a un sustantivo, se abrevia *«primero día» → «primer día».

No ocurre lo mismo con el femenino → «primera oración» y no *«primer oración».

Cuál y qué

A mis alumnos de habla inglesa les cuesta comprender el uso diferencial que el español hace de los pronombres qué y cuál. 
Un hablante nativo, sin conocimiento de gramática, aunque a veces se equivoque, sabe usarlos, pero no podría explicar en qué contextos emplear cada uno o por qué la frase «What's your favourite movie?» se traduce como «¿Cuál es tu película favorita?»,  y no como «¿Qué es tu película favorita?».

En los trabajos que corrijo, a veces encuentro un error que consiste en usar cual como adjetivo (*«No sé con cuál vestido me quedo»). Recuerden que este pronombre nunca puede actuar como un adjetivo (es decir no puede estar modificando a un sustantivo *«cual vestido») , a diferencia de que, opción que deberíamos elegir («No sé con qué vestido me quedo»).

Adelante y delante

Delante es un adverbio de lugar que significa ‘en la parte anterior’, ‘enfrente’ o ‘en presencia de alguien'. Implica un estado o una situación«Ella estaba delante de todos»

Adelante (formado por a + delante) es un adverbio de lugar que significa ‘hacia delante, más allá’. La diferencia entre los dos reside en que, como algunos adverbios que se forman con la preposición a, adelante se emplea con verbos que suponen movimiento. Por ejemplo: «seguir adelante».


Por otra parte, adelante también significa ‘en la parte delantera o en los primeros puestos’, en cuyo caso puede usarse también con verbos de estado: «Me siento adelante con Paco, el chofer», «Se puso adelante».

Según la RAE, en combinación con las preposiciones para y hacia es preferible el uso del adverbio delante (para delante, hacia delante), puesto que adelante ya lleva implícita en su forma la idea de movimiento